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Quinchamalí optimista frente a resultado de decisión de Unesco

Esta semana, alfareras y autoridades regionales se sentaron en una Mesa Intersectorial en la esperanza de la resolución que en noviembre próximo se conocerá respecto de la petición que se le hiciera a la Unesco de incluir el oficio de la greda negra en la Lista de Salvaguardia Mundial.

Y a pesar que aún restan algunos meses para conocer la resolución, esta semana, ambas partes comenzaron a trabajar en lo que llamaron una “apuesta inédita en el país, para lograr que el oficio no muera”. Así lo precisó el delegado presidencial Claudio Ferrada, quien indicó a través de un comunicado que “este es un compromiso de Estado tal como lo ha mandatado el presidente Gabriel Boric. Por ello ponemos a disposición todos nuestros esfuerzos y herramientas en esta Mesa que está formada por 18 servicios públicos, en una experiencia inédita en el país para la protección de nuestro patrimonio cultural inmaterial”.

De esta forma, están trabajando junto a las alfareras los seremis de Bienes Nacionales, Desarrollo Social, Economía, Justicia, Medioambiente, Salud, Trabajo, Educación y, por supuesto, Culturas, entre otros. También están incorporados en la Mesa el Gobierno Regional y servicios como Sernatur, Senama, Fosis, Indap, Patrimonio y la Unidad de Patrimonio Municipal.

La alfarera Mónica Venegas agregó que “fue una reunión maratónica, donde las nuevas autoridades se pusieron al corriente de lo que hemos estado trabajando estos dos últimos años. Quedamos conformes con los compromisos a seguir y estamos pendiente de llevar el registro de los avances”.

La seremi de las Culturas, Scarlet Hidalgo, señaló a través del mismo comunicado que “como Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio venimos trabajado con la comunidad alfarera desde 2015 en este largo proceso de diagnóstico, registro y puesta en valor y seguiremos trabajando para que la alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca pueda ser transmitida a las futuras generaciones, sea valorada social y económicamente, se puedan asegurar sus materia primas y, sobre todo, se realice en mejores condiciones para que las artesanas no enfermen al momento de practicar nuestro patrimonio inmaterial”.